La época de juventud de mis abuelos era totalmente distinta a la que vivimos actualmente pues lo que para mí es totalmente ordinario y natural para mi querida abuela Judith es motivo de escándalo, para ella es simplemente inaceptable y hasta vergonzoso que Benito mi esposo me apoye en los quehaceres del hogar como lavar trastos y ropa, doblarla, tender la cama, aspirar alfombras, sacudir muebles, lavar el baño o incluso preparar la comida que también él comerá, no ni pensarlo de acuerdo a la forma de pensar de Doña Judy de ochenta y seis años es reprobable que su nieta no atienda como debe ser a su esposo.

Comprendo que en su época eso era lo normal pero los tiempos cambian. Muchas parejas viven esta misma circunstancia donde al conocerse la chica ya es independiente y trabaja para solventar sus propios gastos, luego conoce a un chico, se enamoran y pasa a otro nivel su relación; vivir juntos, lógicamente después de tomar la decisión de casarse o vivir en pareja, la rutina no es tan distinta pues ella sigue laborando y apoyando con los gastos no veo entonces el prejuicio, pues el hogar es de ambos. Cuando Ben me propuso mudarnos juntos platicamos con total seriedad el tema acordamos que ambos continuaríamos trabajando y así fue durante mucho tiempo, al recibir a nuestro primogénito las tareas y deberes se repartieron entre ambos, todo marchaba de maravilla nos habíamos acoplado excelentemente bien, gracias a la forma de ser de Ben pues siempre ha sido mucho más hogareño que yo honestamente, él disfruta mucho el preparar una rica cena romántica o un delicioso postre, me consentía todo el tiempo pero, posteriormente todo daría un giro inesperado pues dos años más adelante llego nuestro segundo embarazo, que para nada fue sorpresa enterarnos de ello, la verdadera sorpresa fue enterarnos que el embarazo era gemelar, entonces si hubo muchos cambios dado que mi condición no me permitía disfrutar de la misma agilidad para realizar mis actividades y por si fuera poco por prescripción del médico tuve que estar por varios meses en reposo absoluto, de la única manera en que podía levantarme de la cama era para ir al baño; me estaba volviendo loca encerrada en mi recamara y comenzaba a sentirme triste. Afortunadamente la llegada de mis bebas no tuvo complicaciones pero yo estaba al borde de padecer depresión pos-parto; de modo que el mismo doctor fue quien recomendó retomar mis actividades antiguas puesto que mi salud emocional dependía de ello; al pasar el tiempo necesario de convalecencia Ben me comunico su decisión de que a partir de ese momento solo trabajaría para su empresa vía online para dedicarle tiempo y cuidados a los niños obviamente yo estuve completamente de acuerdo con la propuesta.

En más de una ocasión he intentado ponerme en los zapatos de mi pareja pero el simple hecho de pensarlo me resulta complicado así que deduzco que no fue sencillo tomar una decisión tan drástica como esta, por lo cual he valorado cada día que me ha apoyado Ben durante estos siete años además le agradezco el enorme sacrificio y no solo eso sino que considero que es el hombre más digno del mundo para ser padre ya que demuestra con esfuerzo y dedicación el amor que nos tiene, esto se ve reflejado en la armonía, estabilidad y unión familiar que reina en mi hogar.

Ayer después del trabajo al llegar a casa vi que mi hijo estaba tan atento a la explicación que le dio  su padre sobre las diferencias entre básculas y balanzas tema en el que debía basarse para realizar un experimento escolar, momentos más tarde recibimos la agradable visita de Judy quien ha dejado los prejuicios y reproches en el pasado para solo disfrutar a mi familia por cierto ella nos apoyó con buenísimas ideas para realizar el trabajo en el que todos participamos para ayudar a Ben junior.

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FUENTES: YouTube, La Casa de la Báscula, MedicinaTV